Blog / 30 abril, 2014

Cuando la respuesta correcta es un cuadrado que no existe

El otro día, mientras mi hija de 7 años hacía los deberes, me enseñó su libro y me preguntó: ¿Papá, tú que ves aquí?, a lo que yo le respondí con otra pregunta: ¿qué ves tú? Ella me dijo que una estrella, y yo le animé a que escribiera en la zona de respuesta lo que ella veía (aunque yo ya me temía que no le iban a dar la respuesta como válida).

Al día siguiente, cuando trajo corregido el ejercicio, efectivamente su respuesta venía tachada en rojo y, escrita por su seño, aparecía la respuesta correcta: un cuadrado. Ella se enfadó y dijo que allí no había ningún cuadrado dibujado y yo la consolé intentando explicarle que a veces la misma cosa puede ser vista de manera distinta por diferentes personas y que a pesar de la corrección de su seño, su respuesta también era correcta.

Aquello me dejó pensativo y decidí hacer un pequeño experimento. Fotografié la figura y la colgué en mi muro de Facebook con el siguiente texto: “Atención, pregunta: ¿qué figura ves dibujada?”, las respuestas no se hicieron esperar y encontré que la mayoría respondía que veía un cuadrado, aunque otros respondieron que veían también una estrella o cuatro flechas amarillas. Otras respuestas fueron la rosa de los vientos, ¡un exágono!, y también hay quien se lo tomó a broma y dijo que “una tía en pelotas”; o quien conociendo mi interés por la psicología (¡¡¡ostras, soy psicólogo!!!) se temía un “psicoanálisis” on-line e intentaba afinar su respuesta. Otra de mis amigas de Facebook (que también lo es fuera de allí) contestó que veía un punto rojo y entonces le dije, de manera cariñosa, que encontraba su respuesta como un síntoma de la gravedad de su estado, pero ella me demostró contundentemente su afirmación cuando me hizo caer en la cuenta de que justo delante del enunciado de la pregunta, junto a la palabra “contesta” aparecía un punto rojo. Lo admito: “touché”.

En fin, como podéis ver, la variabilidad de las respuestas fue bastante amplia y eso me dejó bastante tranquilo respecto de lo que mi hija había escrito en su libro de ejercicios, bueno, en realidad estaba bastante tranquilo también antes.

Vale, ahora pasemos a analizar la imagen. Aunque la respuesta presuntamente correcta es un cuadrado a poco que analicemos la imagen descubriremos que eso no es así.

Argumentos:

Un cuadrado es una figura plana, cerrada por cuatro líneas rectas iguales que forman otros tantos ángulos rectos. No lo digo yo, lo dice el diccionario de la Real Academia Española. En la imagen, no aparecen por ningún lado cuatro líneas rectas iguales que formen cuatro ángulos rectos y que den lugar a una figura cerrada, por lo que el cuadrado no existe. (Esto por definición).
Si hay algo en un sitio, y lo cambiáramos de lugar, seguiríamos viendo el objeto. Si en este caso, cambiamos las cuatro flechas amarillas o simplemente las eliminamos no hay manera de encontrar el cuadrado por ningún lado, lo cual me lleva a pensar que el presunto cuadrado no existe. (Esto por intuición).

Conclusión:

Estamos ante un fenómeno perceptivo denominado ilusión óptica: Una ilusión es una percepción o interpretación errónea de un estímulo externo real. También se puede definir como una imagen sugerida por los sentidos que carece de verdadera realidad. Tampoco lo digo yo, lo dicen la Wikipedia y WordReference.

El cerebro humano, ante un estímulo confuso, reinterpreta la experiencia para darle sentido escogiendo patrones conocidos que tiene almacenados. Ante situaciones confusas “rellena” los huecos que faltan para crear algo significativo y conocido.

Reflexiones:

No todo lo que vemos es lo que parece. Debemos aprender a mirar porque tras las percepciones siempre hay interpretaciones. (Esto me recuerda la historia de un punto negro que leí recientemente no sé dónde y que he encontrado en este enlace).
Las soluciones a un problema no suelen ser únicas. La vida es mucho más compleja como para aceptar que sólo hay una solución al mismo problema. (Esto me recuerda una conocida anécdota sobre el físico danés, premio Nobel de Física en 1922, Niels Bohr).
Las preguntas no están exentas de ideología y menos aún las respuestas. Si decimos a los niños cuáles son las respuestas correctas y no los dejamos observar, pensar, interpretar… estaremos promocionando un pensamiento único y destruyendo la creatividad.
Mientras el sistema educativo se dedique a ofrecer respuestas y no a sugerir preguntas, seguiremos viviendo una educación donde más que pensar, experimentar o probar se dará prioridad a reproducir, acertar o a aprobar un examen (por cierto, ¿a-probar, podría traducirse como no-probar?).
Si ante respuestas “no convencionales” o ante soluciones “diferentes”, y no necesariamente incorrectas, “castigamos” el comportamiento, estaremos destruyendo la confianza creativa de los futuros adultos. (Esto me recuerda una charla de David Kelley en TED muy recomendable (subtitulada al castellano) y titulada precisamente “Cómo construir tu confianza creativa”).

Moraleja:

Las experiencias cobran sentido gracias (o a pesar) del contexto en el que se desarrollan. Tengo la experiencia de ver un cuadrado porque el contexto así me lo hace ver incluso cuando técnicamente no existe. Pero si mi experiencia es otra, no puedo permitir que sean otros quienes interpreten por mí lo que siento, lo que percibo, lo que veo.

Un simple experimento en Facebook:

Una pregunta a bocajarro en la Red Social ha generado una divertida y fluida conversación donde hemos hablado de la rosa de los vientos, hemos aprendido que un cuadrado es un paralelogramo y que además es un tipo especial de rectángulo (un rectángulo equilátero) y también que es un tipo especial de rombo (un rombo equiángulo); hemos descubierto puntos rojos más allá de ilusiones de cuadrado y hasta hemos hablado de sexo (por aquello de la mujer desnuda que alguien vio quién sabe si escondida tras el cuadrado blanco)

Nota aclaratoria:

Este tonto experimento surgido de una ingenua pregunta en el libro de ejercicios de mi hija sólo ha sido una excusa para pensar en voz alta acerca de algunos asuntos relacionados con la educación. Sólo ha sido una excusa para mirar más allá de la aparente existencia de un cuadrado inexistente. Sólo ha sido una excusa para conversar.

Imagen extraída del libro de texto Tengo todo, cuaderno de matemáticas 6, pág 25. Tengo todo es un proyecto pedagógico creado por Anaya Educación para el Primer Ciclo de Educación Primaria. Grupo Anaya, S.A. (2013).


Etiquetas:  aprendizaje educación ilusiones ópticas

Juan Luis Hueso
Juan Luis Hueso
Psicólogo especialista en psicología clínica. Formador y consultor relacional.




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