Blog / 5 noviembre, 2013

Salud mental, sexo, mentiras y humanas imperfecciones.

Dos cerillas se aman y una de ellas, como buen fósforo que es, termina por salir ardiendo. Parece una historia divertida, una metáfora inocente para llamar la atención sobre el problema de la eyaculación precoz y se anuncia como una campaña para ayudarte a que “no ardas demasiado rápido”.

Podría parecerlo, pero no se trata sólo de una original campaña publicitaria, además es una “bomba de relojería”, un troyano que dejará ver sus efectos unos meses después en el número de consultas que se hacen sobre problemas de carácter sexual en los centros de salud y en las clínicas privadas, sobre el número de Priligy (Dapoxetina) recetados o los ingresos de las farmacéuticas relacionados con este tipo de medicamentos (en concreto esta campaña es del Grupo Menarni, se puede ver sólo si tienes buena agudeza visual y buscas en la web de la campaña “En el momento justo”, en la esquina inferior izquierda).

No se está negando aquí que pudiera ser conveniente buscar consejo profesional (mejor psicológico que médico por el origen no físico en la mayoría de los casos) cuando ocurren episodios de eyaculación precoz (EP) en las relaciones de pareja, ni los conflictos o sufrimientos que éstos pueden acarrear, lo que se afirma es que este tipo de campañas y su estrategia tienen consecuencias no siempre beneficiosas para las personas, notables costes para lo público y grandes beneficios económicos para las compañías farmacéuticas.

Sobre los efectos indeseables de algo que a priori podría parecer una buena noticia, tienen una gran responsabilidad los medios de comunicación por el tratamiento que hacen de este tipo de campañas. Léase para comprobarlo esta noticia -nota de la Agencia EFE-, del que me permito resaltar aquí algunos subrayados y comentarlos -para no entenderlos descontextualizados se aconseja leer el artículo completa-.

‘Es una verdadera tragedia’ para los hombres que la sufren, …” “afecta a hombres más jóvenes y a algunos incluso desde el inicio de su actividad sexual, “ ‘A largo plazo y sin ser tratada amenaza el futuro de una relación y da lugar a separaciones y divorcios’, ha advertido.” (Puro tacto y empatía para comunicar informaciones a las que las personas solemos ser muy sensibles. Esto ayuda a dramatizar, a presentar como una amenaza los episodios de EP y a transformar en síntomas de incompetencia, de problemas sexuales y problemas de autoestima lo que pudiera ser los normales efectos veloces que pueden causarlos nervios y la inexperiencia de las primeras relaciones).

“También suele ocurrir que muchas veces los afectados no lo perciben como un problema médico ‘real’, con causas y tratamientos disponibles”. “Villenueve ha insistido en que la eyaculación precoz tiene solución, ‘pero hay que pedir ayuda’. “El doctor Porst ha explicado que desde hace años existe un fármaco adecuado para este trastorno, aunque hay que advertir que es un tratamiento para toda la vida.” (Obviando el mayor porcentaje que existe de problemas de EP con un origen psicológico, se transforma éste de un plumazo en un problema principalmente médico. Así se le expropia a las parejas de su “poder” y responsabilidad para resolver episodios de EP, se transfiere esta capacidad a la química y de alguna manera se da este mensaje: la solución la tengo yo y tendrás que pagar por ella el resto de tus días).

«El inductor del problema en la sombra es el hombre’, ha insistido esta experta italiana, quien ha asegurado que la mujer insatisfecha se vuelve más agresiva y se enfada más fácilmente’. (La negrita es mía, sin comentarios).

‘Qué le pasa?, ¿por qué es tan egoísta?, ¿por qué solo piensa en él?’. Son algunos de las preguntas que se plantea la mujer’. (Dando ideas, ofreciendo enfoques constructivos, escenarios que ayuden a hombres y mujeres a con-vivir y resolver de otra manera estos episodios).

“La iniciativa, que cuenta con el apoyo científico de un comité de expertos formado por once eminentes representantes de todo el mundo,…-” (No podía faltar el principio de autoridad, se habla de eminentes expertos pero no sabemos ni sus nombres, ni su origen, ni su relación con las farmacéuticas,… Y en caso de saber sus nombres, si se tratara de futbolistas o pilotos de fórmula 1 todavía podríamos valorar hasta qué punto son o no eminentes expertos y buenos profesionales, pero tratándose de médicos, psicólogos o científicos no nos quedaría más remedio que creerlos).

Et voilà!! Con esta manera de dar las noticias, el cebo está echado, la pócima está servida. Sólo queda esperar que haga su efecto, esto es, no sólo ayudar a personas que realmente se podrán beneficiar de estos avances químicos, además preocupar inútilmente a muchas personas, generar problemas que podrían resolverse ofreciendo otro tipo de mensajes en lugar de patologizar episodios que pueden estar dentro de la normalidad de la vida sexual de una pareja.

Sin duda este tipo de campañas (especialmente frecuentes en el terreno de la salud mental- sobre este tema se recomienda el libro “La invención de los trastornos mentales” de Hector González y Marino Pérez) y estas formas nada ingenuas de hacer periodismo sobre salud, generan no pocas preocupaciones, enfermedades, consultas y gastos en sanidad que tendremos que pagar entre todos. Tal vez sería interesante que la administración controlara de alguna manera estas cosas y limitara los derechos de las empresas privadas a realizar este tipo de prácticas y estrategias para multiplicar de manera poco ética cada año sus beneficios en lugar de recortar los derechos laborales de los trabajadores de la sanidad y los derechos de los ciudadanos para acceder a una sanidad de calidad pública y universal.

Estaría bien que nos dejaran vivir un poco, sin datos, sin deberes, sin normalidades impuestas, sin estadísticas, sin continuas varas de medir, tranquilos en nuestras humanas “imperfecciones” que tanto parecen importarles. Que nos dejaran no estar siempre optimistas, tener ansiedad a veces o querer mucho y tener un gatillazo de vez en cuando. Sería de agradecer que farmacéuticas y agencias de noticias no vinieran a salvarnos con medicamentos que no necesitamos para crea(e)rnos problemas que no tenemos.


Etiquetas:  farmacéuticas normalidad salud mental sexualidad

Manuel Calvillo
Manuel Calvillo
Psicólogo especialista en psicología clínica. Formador y consultor relacional.




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